Existen permisos retribuidos que puede disfrutar todo trabajador y que le eximen de acudir al puesto de trabajo.

Igualmente el trabajador percibirá su salario durante todo el tiempo que se alargue el permiso.

La duda surge en cuándo comienza a computar la duración del permiso si el día del inicio del mismo es un día festivo o no laborable, en que no hay que acudir al trabajo de por sí.

Este sería el caso del permiso por matrimonio, como todos sabemos, las bodas suelen celebrarse en día o no laborable por contrato o convenio colectivo, o festivo, concretamente, en sábado o domingo.

Siendo una circunstancia muy concurrente en las empresas, el trabajador veía cómo se aplicaba literalmente el convenio colectivo o el Estatuto de lo trabajadores, con ello se les podría descontaba hasta un día de permiso.

El Estatuto aprobado por el Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, reconoce a todo trabajador, en su artículo 37, apartado 3. a) :

«El trabajador, previo aviso y justificación, podrá ausentarse del trabajo, con derecho a remuneración, por alguno de los motivos y por el tiempo siguiente:

a) Quince días naturales en caso de matrimonio.»

Por ejemplo, si la boda se celebrara el pasado sábado día 6 de junio, el permiso de 15 días la empresa podía comenzar a computarlo desde el día siguiente (suele ser domingo), esto es, duraría hasta el día 21 de junio.

Por el contrario, si computamos el permiso desde el primer día hábil siguiente al de la boda, que se celebraba en sábado, este se prolongaría hasta el día 22 de junio.

Si decido celebrar mi boda un martes, la duración del permiso comienza desde ese mismo día hasta 15 días después.

Por ejemplo, si la boda se celebró el día 9 de junio, tendré de permiso hasta el día 23 de junio incluido.

Esta es la conlusión a que ha llegado el Tribunal Supremo, sala social, que el permiso retribuido de larga duración , como es el de matrimonio, también sea computado no desde el mismo día del hecho causante sino a partir del día primero hábil siguiente.

La empresa alegaba que al no decir nada el convenio colectivo acerca de qué día comenzar a contarse el permiso, eso indicaba que debía computarse desde el mismo día del hecho causante del permiso, es decir, día de la boda.

A diferencia de las vacaciones retribuidas, los permisos no persiguen la finalidad de descanso sino la de liberarles de acudir al puesto sin perder el salario, todo ello para que puedan atender a necesidades como son la conciliación familiar y laboral, e incluso permitir que los empleados cumplan con sus deberes públicos o funciones representativas.

Es lógico entonces que la consecuencia de eximirles de acudir al puesto se cumple solo si el día festivo en que cae la boda, como es el caso que vemos hoy, no le resta tiempo a la duración total del permiso de matrimonio.

Se excluye del disfrute de este permiso a aquellos trabajadores y trabajadoras que se encuentren en un periodo de incapacidad laboral u otra situación de suspensión de su contrato de trabajo (maternidad, paternidad, ERTE, fuerza mayor., etc.. ) ó de vacaciones, dados los requisitos señalados en cuanto a la finalidad que persigue y la inmediatez que debe llevar aparejado este derecho.

Es la sentencia del TS, sala social, nº 257/2020, de 17/03/2020,