Terminar una relación sentimental cuando la pareja contrajo matrimonio en régimen de sociedad de gananciales conlleva tener que realizar un reparto equánime de todos los bienes y derechos que la pareja ha ido acumulando hasta ese momento, pero también el de las deudas y obligaciones contraídas.

No solo se cuentan el propio valor de los bienes que hubieran adquirido ese tiempo, sino también, el de sus  frutos e intereses.

Otro punto en conflicto es cómo se valoran y hasta qué fecha, tanto los rendimientos y frutos como los gastos que se obtuvieron de una clínica privada privada, creada y gestionada por uno de ellos estando ya casados.

Al romperse la relación afectiva, y desde la fecha del divorcio y hasta que se liquide la sociedad de gananciales ¿qué ocurre con los ingresos percibidos por los rendimientos de esta actividad?.

Una sentencia del Tribunal Supremo ha resuelto cómo considerar, en primer lugar, a los ingresos obtenidos por el marido dese la fecha de la disolución de la sociedad y hasta la liquidación de la sociedad de gananciales.

Estima que los ingresos de su salario son ingresos de naturaleza de privativa.

La clínica y sus frutos se consideran gananciales

En cuanto a los rendimientos de la clínica, les considera comunes, a favor de la sociedad de gananciales.

La Clínica se considera ganancial, por ello también sus rendimientos y frutos derivados.

¿Y los gastos de la clínica, qué son comunes o privativos del titular de la clínica?

Los gastos que tenga el negocio que continua abierto al público serán también comunes a pagar por los dos, o de naturaleza ganancial.

La fecha de la liquidación de gananciales es la fecha límite para poder incluir los ingresos y gastos de la clínica

Diferente cuestión es desde qué momento dejan de ser comunes los derechos y obligaciones derivados del régimen de gananciales sobre la clínica.

En este punto, la fecha de la liquidación de la sociedad de gananciales es la fecha límite para incluir unos y otros en el activo o haber y pasivo o debe de la sociedad de gananciales.

Igualmente los rendimientos que deben tenerse  en cuenta para hacer un correcto reparto entre las dos partes deben ser netos. Esto es, obtenidos una vez deducidas los costes de producción.

Son ingresos reales los obtenidos tras descontar los gastos sufragados por el dueño

En otro caso, estima el TS que, de contarse los rendimientos brutos se beneficiaría injustamente al otro miembro de la pareja.

No cabe reconocer unos ingresos mayores a los reales, después de descontar los gastos que el dueño de la clínica ha tenido que sufragar para que esta funcione, tales como personal, material, suministros, renta de alquiler en su caso o cuota de hipoteca.

La sentencia aplica conjuntamente los artículos 1.408 y 1.410, 760, 1.063 y 1.533 del código civil.

Es la sentencia del Tribunal Supremo, Sala Civil, nº 603/2017, de 10 de noviembre, recurso nº 1155/2015. Hace referencia a otra del Tribunal Supremo de fecha 10 de noviembre, nº 838/1988.