Casarse en régimen de separación de bienes no implica una desvinculación total de las deudas del otro cónyuge contraídas durante el matrimonio.

Si uno de los miembros de la pareja contrae un préstamo, ¿puede tener que responder de su impago el cónyuge?.

En el caso que veremos hoy, el marido recibe una cuantía elevada de un amigo, que es a la vez su socio de una mercantil.

En un primer escrito se hace constar la cuantía prestada, en torno a setenta mil euros, así como la firma del marido a quien se hace el préstamo, junto a la firma del prestamista.

Meses después, tras adelantar la devolución de una parte del préstamo, firman las partes implicadas un segundo escrito. En este el prestatario reconoce adeudar la cantidad restante del préstamo.

«en un escrito privado reflejan que la esposa conoce la deuda»

La peculiaridad de este último escrito es que sí se hace constar  que la esposa del prestatario es conocedora de la deuda contraída por su esposo, siendo este firmado también por la esposa.

Transcurrido un tiempo, el matrimonio se separ.

Es entonces cuando el prestamista reclama judicialmente la devolución del restante importe del préstamo.

La demanda es presentada frente a la esposa y el esposo.

Inicialmente, se condenará a la esposa como responsable subsidiaria del reintegro de la deuda al prestamista.

No será sino ante el Tribunal Supremo cuando la esposa sea excluida de la deuda contraída por su entonces marido.

El fundamento del Tribunal es que no ha demostrado el cónyuge, en sede judicial, que la cuantía que le fue prestada por su socio se destinó a financiar las necesidades propias de una familia:

 “La regla general en el régimen económico matrimonial de separación de bienes es que las obligaciones contraídas por cada cónyuge son de su exclusiva responsabilidad, tal y como establece el art. 1440.I CC.

«el otro responderá de manera subsidiaria de su cumplimiento«

Sin embargo, y de manera excepcional, cuando uno de los cónyuges actúe en el ejercicio de la potestad doméstica y contraiga obligaciones para atender las necesidades ordinarias de la familia, el otro responderá de manera subsidiaria de su cumplimiento en virtud de la remisión del art. 1440.II CC al art. 1319.II CC.

Esta regla permite que, a pesar de la separación patrimonial, el tercero pueda exigir responsabilidad al cónyuge que no contrató ni generó la deuda contraída para satisfacer las necesidades ordinarias de la familia.

«el acreedor que pretenda exigir responsabilidad al otro cónyuge deberá acreditar que los fondos prestados se

destinaron a tal fin«

La excepción a la regla de separación de responsabilidades se justifica por la comunidad de vida propia del matrimonio y beneficia a los acreedores al mismo tiempo que favorece el mayor crédito de los cónyuges para atender a las necesidades familiares.

Por ello, a pesar de que el precepto no limita los actos o contratos que generen obligaciones siempre que se dirijan al fin previsto en la norma, será preciso, para que el acreedor pueda exigir responsabilidad al cónyuge con el que no contrató, si no la prueba cumplida del concreto uso o destino del gasto, lo que escapa a las posibilidades de conocimiento y prueba del tercero, sí al menos una apariencia razonable de su destino familiar y doméstico.

Habitualmente ese destino resultará de la propia naturaleza de los bienes adquiridos o de los servicios contratados, pero no hay que negar que, en caso de necesidad, uno de los cónyuges recurra a un préstamo para obtener fondos para atender a las necesidades familiares.

Lo que sucede es que, en tal caso, el acreedor que pretenda exigir responsabilidad al otro cónyuge deberá acreditar que los fondos prestados se destinaron a tal fin.”

Es la sentencia del Tribunal Supremo  de fecha 04/02/2021 , nº 51/2021, rec.4932/2017.